COLOMBIA PARAÍSO DE ANIMALES
Al estudiar y hasta donde es posible conocer el comportamiento de las especies migratorias, comprendemos que en nuestro planeta están relacionadas todas las formas de vida. Muchos de los procesos evolutivos que se han presentado desde hace millones de años en las especies que habitan las zonas templadas, responden a los ciclos de las estaciones; pequeños insectos, multitud de aves y grandes mamíferos realizan, año tras año, largos viajes para solucionar las deficiencias de alimento y los rigores del invierno, y al trasmitir su experiencia a las nuevas generaciones, han perfeccionado sus técnicas de desplazamiento, sus rutas y la selección de los lugares a donde se dirigen.
Los animales que viven en la zona tropical han desarrollado estrategias similares, pero sus recorridos son más cortos, debido a que en estas regiones las temperaturas cambian con la altitud sobre el nivel del mar.
Aunque muchos de estos procesos aún no han sido del todo explicados por la ciencia, como tampoco las razones por las cuales algunas de las migraciones se hacen a distancias muy lejanas de su lugar de origen, sabemos con certeza que nuestro territorio, por su privilegiada localización, es lugar de paso y en ocasiones destino para muchas de estas especies.
AMBIENTES EXTREMOS DE COLOMBIA
La exuberante naturaleza que manifiesta todo su esplendor en cada uno de los lugares y regiones de nuestro país y la gran diversidad de especies de flora y fauna que hemos visto en las selvas húmedas de la Amazonia y del Chocó Biogeográfico; en los coloridos arrecifes coralinos del Caribe y en los densos manglares del Pacífico; en los bosques de niebla andinos y en los fértiles valles interandinos; en las sabanas inundables de la Orinoquia, en los páramos y en los altiplanos y pendientes laderas de las montañas, han significado un descubrimiento prodigioso y siempre nuevo y nos han demostrado, una vez más, la riqueza e importancia de este territorio privilegiado que es Colombia.
Pero aún más extraordinario ha sido encontrar, durante las expediciones que hicimos para realizar este libro, que también poseemos diversos ambientes en los cuales las condiciones para la vida son extremas. Entre muchos otros, nos fascinamos con las cavernas oscuras de nuestras montañas, donde complicados laberintos dan paso a inmensos espacios que semejan extrañas catedrales. Bajo un calor abrasador, los fuertes vientos del desierto dibujaron ante nuestros ojos, figuras rizadas en las gigantescas dunas de arena dorada. Y en las cumbres heladas de las cordilleras andinas, los frailejones y las plantas formadoras de cojines nos dejaron ver sus estrategias para enfrentar los cambios drásticos de temperatura, que pasan de las heladas nevadas, a tibios momentos de pleno sol.
CAÑONES DE COLOMBIA
En los amaneceres despejados se observa desde las cumbres de Los Andes colombianos o de la Sierra Nevada de Santa Marta, una secuencia casi infinita de montañas, cuyos tonos de azul se van diluyendo hasta fundirse con los del cielo en el horizonte. Estos maravillosos paisajes son el resultado de la paciente labor del hielo, el agua y el viento, que durante miles de años han tallado las cimas y las laderas y han formado profundos cañones y estrechas gargantas por cuyos cursos descienden millones de toneladas de sedimentos que en parte terminan en valles y sabanas, pero la mayoría de ellos van al mar, se hunden en las profundidades y algunos se integran al magma para reiniciar así el ciclo que mueve continentes y levanta montañas.
Como en todos los recorridos que hemos llevado a cabo a fin de observar y dar a conocer la geografía y la naturaleza colombianas, en el trayecto realizado para documentar los principales cañones de Colombia, nos encontramos con una variedad sorprendente: algunos son cortos y profundos, otros presentan dimensiones descomunales; en muchos se desarrolla una abundante vegetación propia de las selvas nubladas y en varios de ellos las condiciones climáticas han propiciado la existencia de ambientes extremadamente áridos. Sin embargo, todos ellos albergan una vida natural variada y rica, adaptada a las condiciones del terreno, la humedad y la fuerza de los vientos.
BOSQUE SECO TROPICAL DE COLOMBIA
Los ciclos que se presentan en la naturaleza adquieren una mayor intensidad en los bosques secos tropicales. Durante las visitas periódicas que hicimos a las regiones donde aún subsisten remanentes de esta formación vegetal, siempre observamos un paisaje diferente; cuatro estaciones generadas, no por el frío del invierno o el calor del verano, como en las regiones templadas de los hemisferios norte y sur, sino por la ausencia o abundancia de humedad. Cuando comienza la estación seca, las hojas de los árboles se marchitan ¬y al caer forman un denso tapete ocre sobre el suelo, como ocurre durante el otoño; ya en pleno verano, la vegetación pierde por completo el follaje, como en los hemisferios durante los días de intenso invierno. El bosque permanece así largo tiempo hasta que regresan las lluvias y como en la primavera, el ambiente se llena de vida y color; finalmente, con el invierno se pone en marcha un nuevo ciclo de vida, reverdece el bosque y se prepara para el fuerte verano.
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